Muchas personas toman algo rápido, quizá en el bar, algunos directamente no desayunan o lo hacen solo el fin de semana. Unos optan por los cereales, otros por las galletas, están aquellos que adoran las tostadas con mermelada y quienes prefieren un desayuno salado.
¿Alguien da más? ¿Té, café, zumo natural?

DESAYUNO CONSCIENTE

Dejando a un lado los gustos de cada uno, he aquí algunos consejos para un desayuno saludable, bueno y equilibrado que nos permita afrontar cada día con energía sin pasarnos con las calorías.
Se trata de combinar correctamente los alimentos para conseguir una alimentación variada que no ralentice la digestión ahogando al organismo.

UN CAFÉ PARA EMPEZAR EL DÍA

Son muchos los que necesitan un café para arrancar por la mañana: sin café, no se despegan de las sábanas. Sin embargo, conviene saber que el café produce una acción acidificante a nivel estomacal, es decir, que aumenta la secreción de jugos gástricos (de gran acidez). Esto provoca un efecto irritante en las paredes del estómago, especialmente por la mañana en ayunas, además de entrar en conflicto con la digestión de los hidratos de carbono, que son alimentos útiles y necesarios en el desayuno, pero que requieren un ambiente digestivo alcalino (contrario a la acidez).
El , al contener teína (componente con una acción parecida a la cafeína), tiene el mismo efecto acidificante, y lo mismo ocurre con los zumos de cítricos, piña y ACE (con vitaminas A, C y E).

ENTONCES ¿CUÁNDO DEBEMOS BEBER EL CAFÉ?

Si no podemos renunciar a él, podemos bebernos el café un par de horas después del desayuno, cuando la digestión ya está más que en marcha. Es una buena opción para el descanso de media mañana, ya sea en el bar o en la máquina expendedora, pero cuidado con el azúcar que ponemos, a nivel de cantidad, pero sobre todo de calidad: mejor optar por endulzantes como el azúcar moreno, la fructosa, la miel o la estevia.

DESMONTANDO UN MITO

El desayuno italiano por excelencia: cappuccino y croissant. ¡Pero atención, que no es nada ligero!
Los croissants están llenos de azúcares y grasas, y además contienen muy poca fibra porque están hechos con harinas refinadas. En definitiva, poco nutritivos, poco saciantes, muy calóricos y con un elevado índice glucémico.
Por otro lado, en el cappuccino se mezclan peligrosamente la leche y el café. De hecho, la acción acidificante del café puede ejercer un efecto coagulante sobre las proteínas de la leche, cuya digestión se vuelve lenta y compleja con la consiguiente reducción energética, y provocar inflamación abdominal que podría volverse crónica si se repitiera a diario.

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ENTONCES, ¿QUÉ PODEMOS BEBER?

Se podría «solucionar» este problema del café y el té si optáramos por aquellos descafeinados o desteinados respectivamente. Por su parte, las infusiones y el café de cebada no tienen poder acidificante, por lo que son bebidas que están recomendadas.
Sí a la leche con cebada o con cacao amargo. Una sugerencia es probar la leche de arroz, soja, avena y almendras. Estas alternativas a la leche de vaca están enriquecidas con calcio para garantizar el aporte de este mineral.
Otra excelente opción son los batidos de frutas dulces (plátanos, caquis, dátiles, higos, mangos, papayas) o semiácidas (manzanas, peras, melocotones, fresas, uva, ciruelas, albaricoques), también mezclados con leche alternativa, o bien zumos de manzana, pera, melocotón, albaricoque y arándanos, siempre ecológicos y sin azúcares añadidos.

 

¿QUÉ HACEMOS SI QUEREMOS ENDULZAR NUESTRA BEBIDA?

Si queremos endulzar aún más nuestra bebida, mejor que sea con azúcar moreno, fructosa, estevia o miel, teniendo en cuenta la cantidad de cualquier otro elemento azucarado que pudiera contener como, por ejemplo, la mermelada.

¿Y DE COMER?

¿Fan del pan con crema de chocolate?

Esta es una buena combinación para empezar el día, sobre todo en el caso de niños y deportistas, pero si quieres cuidar la línea. Mejor inclínate por la crema de avellanas o la mermelada sin azúcares añadidos.

El pan, que sea integral, de centeno, de cereales o de soja; una buena alternativa a la harina refinada, menos nutritiva y baja en fibra, la cual tiene poder saciante, es perfecta para la regularidad intestinal e incluso reduce el impacto glucémico de la mermelada. Asimismo, opta por galletas, biscotes y tortitas de cereales alternativos.

Sí a los cereales, pero atención porque los más comercializados son productos muy procesados, llenos de azúcares añadidos y elaborados con harinas refinadas. Lo mejor son los cereales integrales, los copos de avena y el muesli combinados con yogurt o algún tipo de leche alternativa y mezclados con frutos secos, fruta deshidratada o fresca para ayudar a endulzar de forma natural.

 

LA IMPORTANCIA DEL DESAYUNO

La importancia del desayuno es un tema que se ha tratado hasta la saciedad. Después de todo, desayunar realmente puede ayudarte a sacar el máximo partido de tu día a día. ¿Por qué?
  • Rompes el ayuno nocturno y te recargas de energía poniéndola inmediatamente a disposición para afrontar con vitalidad tu actividad diaria.
  • Evitas llegar muerto/a de hambre a la hora de comer y con ello el riesgo de llenarte excesivamente cuando te sientas en la mesa. Quizás puedas concederte un tentempié sano y ligero a media mañana sin caer en la tentación de los snacks llenos de azúcares y grasas, que son el recurso más fácil cuando nos da hambre, pero también los menos saludables.
  • Lo que ingieres por la mañana tiene más posibilidad de ser quemado que las demás comidas. Además, la señal de abundancia que se envía al cerebro da luz verde para que se quemen las reservas de energía. Se trata de un sistema heredado de nuestros antepasados, que tenían poca comida a disposición. Si no comes nada por la mañana, el organismo lo interpreta como una señal de escasez, de forma que evitará quemar aquellas reservas de grasa, que son importantes cuando escasea la comida.

¡Así que acostúmbrate a empezar el día desayunando como es debido! No comas lo mismo todos los días por inercia, intenta variar. No desayunes con prisas y tómate tu tiempo, verás cómo influye de forma positiva en tu estado de ánimo.